jueves, 10 de enero de 2019

Grito de poeta

En frente del papel y dispuesto a escribir o leer un poema es fácil caer en el engaño y terminar creyendo que aquello que se escribe refleja eso que se dice se ubica adentro, que por medio del arte o la técnica se saca y se transmuta en algo tangible. Quiero creer en la poesía y en los poetas, pero he leído tantos poemas sobre gritar y he escuchado tan pocos gritos, que parece que escasean la inspiración o el aliento.

Su figura está adornada de finas exquisiteces excéntricas, el cuello de su camisa se extiende más de lo necesario y sus mangas terminan en boleros, sus ojos entrecerrados con frialdad parecen no poder ver más allá de su elegante pluma, que mancha un papiro que inmortalizará seguramente un poema que habla de gritos, sí, habla, porque el poeta no grita.

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