Una vez, convocando a la ruda, la marihuana, los hongos y la cerveza, en soledad y en profunda meditación hice una tirada de tarot, de 7 cartas 2-2-2-1.
Me encontraba en un duelo largo hace mucho, con hambre y con la libertad de la juventud presta a elegir hacia dónde dirigir mi vida, a lo que quise averiguarme, QUIEN ERA YO en esta tirada, y antes de empezar, me concentré en meditar.
Sentí y vi todas mis heridas sangrar en ese momento, pero sin sufrir ni dolerme, vi al LOCO, me identifique con él al verme ante el abismo siempre, inadvirtiendo cuanto sangro y cuanto podría sangrar de continuar en mi empresa de seguir por seguir sin importar qué. La meditación empezaba a cambiar mi estado, no estaba distraído, sentí fuerza, vi como la realidad se descomponía en letras y palabras que me rodeaban, pero que así mismo se escapaban de mi intelecto, al no ser las letras a las que estoy acostumbrado.
Fue entonces cuando de una manera sutil pude escuchar lo que se me estaba diciendo, me di cuenta que ningún LOCO podría hacer lo que estaba haciendo yo en ese momento ni nunca antes en mi vida, al asentir esta impresión, una luz dulce rodeo mi cuerpo primero desde adentro y luego me cubrió en un manto de aromas, esto produjo en mí una sensación de calma y tranquilidad infinita, que puedo señalar después de que repasaba mis recuerdos sobre el dolor y lo que me hace sangrar, solo podía ver nuevos caminos para hacerlo diferente, por lo que debí escindirme de la identidad de la locura, puesto que ya se me había revelado una verdad más verdadera, recibi, como un regalo, “mis cosas”, la luz me dio poder y orden.
Me solté, logrando un estado de desconexión en el que físicamente me sentí transportado a un espacio en donde solo habitábamos la luz y yo, y esta luz más que sabia, era la luz, y era capaz no solo de comunicarse en palabras, sino que era capaz también de transmitirme sus sentires, esta voz, que atribuyo a Hermes, desde el momento en que la sentí, me pregunto qué quería ser yo realmente, me explicó que no era necesario ser ninguna otra cosa, pues no era tampoco posible serlo, me dijo también que por ese momento me otorgaba la luz la oportunidad de elegir sin pagar ningún costo ni rendir tributo a nada, me dió permiso y poder de doblar la realidad, poder que podía sentir, pero no creer del todo aun. En este momento, sentí que la luz se estaba divirtiendo conmigo, como si ya supiera cosas que yo no, la vi sonreir y reir discretamente.
Tan pronto como pude hacerme consciente de lo sucedido, estaba frente a mi mesa de Tarot, las 6 cartas previas, organizadas en pasado, presente y futuro atinaron con precisión a responder mi pregunta inicial, aun así, sentía curiosidad por la carta regente, con el cuerpo claramente afectado por la situación, y yo, con una infantil curiosidad, sabiendo que ahí estaba la verdad esperando a que yo lo descubriera, hice una prueba, aunque pensé incluso que hacerla era dudar de eso que yo ya sabía, yo era la prueba, yo no era el LOCO que creía ser al llegar a esa tirada, yo era el camino, yo no era el LOCO, yo era la locura que lo movia, yo no era un abismo, era paisaje, no podía ser el LOCO porque no voy andando maravillado por el éter, sino EL MAGO que camina y crea un camino al pasar, me conmoví por todo lo que le había sido explicado a mi alma. Entonces dije en voz alta EL MAGO, para asegurarme de que por lo menos no solo lo había imaginado, si no también oído, al menos de mi boca. Voltee la carta con mucha determinación, era el MAGO.
0 el loco
1 el Mago
Tirada
Pasado X de pentagramas invertido
VII de espadas invertido
Presente:
Caballero de bastos invertido
VI de copas invertido
Futuro:
IV de bastos
II de bastos
Regente: El mago
Para agradecer y comprender mejor lo anterior, dejé la carta del Mago y un amuleto de Mercurio juntos a la vista, lo que con los días fue aclarando mi mente, hasta que no tenía más dudas sobre si yo era o no era un Mago. empecé a preguntarme después sobre qué tipo de Mago era.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario