sábado, 6 de julio de 2024

Paseo en Venus

Bajo el velo del alba, en el ocaso 

de la inocencia, mis ojos se posan 

sobre tu ser, diamante encarnado, 

mi corazón palpita, y se desboca.


Jardín de mieles y sombras,

donde mi alma navega sin norte, 

en cada curva, en cada recodo, 

encuentro el éxtasis, mi deleite.


Allí, en la penumbra de tus secretos, 

se alzan vestigios dorados, 

lazos certeros,

que encienden mi pasión en fuego.


Tu dulce armonía, 

donde mi mirada danza sin prisa, 

descubre un velo sutil, bordado de brisa, 

caricia que promete dicha.


de piedra pura escultura,

en la gracia de tu andar, en tu esencia, 

reposa un clamor, cual musa y cordura, 

en tu mirada hallo la lascivia y la ciencia.


En la quietud de la noche, en su sombra, 

te pienso, te anhelo, y en mi martirio, 

tu piel, tu aroma, escapan de mi

son fuego en mi ser, dulce delirio.


por ti mis labios resuenan de anhelo, 

sienten el clamor, 

invitación dulce a mamar el cielo, 

que en su forma mis deseos labran


Tus cumbres de tentación, 

en mi mente graban su eternidad, 

en su redondez, me miran, 

me invitan, son mi verdad.


El fulgor consumido,

en cada rincón divino, 

se vuelve mi único camino,

mi oración, mi deseo, mi sueño

mi culpa y mi castigo.


Perpeturo canto por quererte

De entre lo más oscuro, tomé una parte,
la pulí y reservé con esmero.
Hice un cojín con las plumas de mi pato,
y una torta con las zanahorias del huerto.

Regué cada día con amor,
cuidé del sol, las plagas y el invierno,
sin darme cuenta que consentía
tierra sin semilla,
hogar sin familia,
guerra sin asueto,

Agua salada para la sed
me ofreciste, aún sabiendo,
y yo, la derramé
y agradecí, por tener
donde contener mi llanto.